Venezuela, del 2014 al 2015

En Septiembre del 2013 describí los problemas y la naturaleza de los problemas que íbamos a vivir en el 2014. Lo dejé escrito aquí: https://creartesis2.wordpress.com/2013/09/29/el-juego-trancado-de-la-economia-venezolana-como-salir/

Esto lo escribí y lo advertí claramente a muchos amigos, de oposición y de gobierno, algunos funcionarios del BCV y algunos en la vicepresidencia productiva de Chávez y otros en el llamado poder popular. Tales conversaciones tuvieron lugar desde junio del 2011 hasta los primeros días de octubre del 2013.

 

 

Entre otras cosas escribí:

“El 2014 será un año decisivo para observar la resistencia sociopolítica de la población: pobreza con altos precios petroleros, con elevada desigualdad, mayor inseguridad y un clima político explosivo” (…)

“(…)una razón política, no económica: no es posible acumular más represión en un contexto en el que el Estado no tiene la suficiente legitimidad institucional, su seguidores se dispersan, y los recursos ya está agotados” (…)

“El mercado especulativo, a la sombra de un gobierno que les protegerá, hará aun mas inasible la economía, esto es, menos susceptible de políticas efectivas, acelerará la desigualdad y acelerará la pobreza”.

En otras palabras, escribí desde el 2011 hasta el 2013 sobre la represión que vendría cuando aun no era visible, sobre la explosión política en el 2014 y sobre la incapacidad creciente del gobierno de gobernar en el 2014. Advertí con tiempo que si no se tomaban medidas, se precipitaría una crisis con consecuencias irreversibles.

A diferencia de Dos Santos, que tanto daño le hace al país, no escribí como profeta, sino como un científico social más. No di información exclusiva caída del cielo, sino de análisis sobre las cuentas nacionales, el destino de las importaciones y el impacto que tiene el gasto y la deuda a partir de las estructuras culturales y políticas de ese país.

De hecho, otros también han escrito. Algunos coinciden con este análisis, a su modo. Algunos lo intuyeron y callaron. Otros lo exageraron para promover una movilización de su tribu. En años anteriores el gobierno había hecho oidos sordos a sus propios funcionarios como Tobías Nobrega o Maza Zavala.

Otros, intuyendo lo que pasaba, sin embargo, sepultaron todo y culpabilizaron a la aun invisible injerencia sionista-norteamericana o…. a las víctimas, con el argumento de la cultura rentística de los venezolanos (nueva chistera mágica, sobreutilizada, de la que parecen salir todos los problemas según el chavismo).

Ahora quiero continuar con Uds. esta reflexión, ya en la entrada del 2014.

Lo más importante para los venezolanos es que puedan reconocer cuáles son las razones estructurales de la profunda crisis que viven. Si no saben lo que sucede, no podrán prever lo que sucederá y repetirán eternamente los mismos errores.

La raíz de esta crisis, puedo demostrarlo, está en políticas que comenzaron en 1973[1]. Pero, para nuestros efectos (hoy, Marzo del 2014 y en el marco de un artículo breve) tal raíz puede simplificarse:

  1. el gobierno gastó muchísimo más de lo que entraba por concepto petrolero. Esto no es nada nuevo, absolutamente todos los países petroleros con población importante tienen el mismo problema. A diferencia de lo que se dice hasta el hastío, el dinero del petróleo nunca alcanza, ni nunca ha alcanzado, desde los años 40 hasta hoy.
  2. La lógica de “mantenerse en el poder” y “construir la revolución” conllevó a utilizar los altos precios petroleros en el experimento más soñado de toda revolución socialista: tener dinero para financiar la utopía.
  3. Para compensar estos objetivos, el gobierno se endeudó gravemente, como nunca en la historia nacional y puso las reservas petroleras venezolanas, las más importantes en un solo país, como garantía, endeudando así generaciones enteras. Construyó un mercado artificial para poder mantener artificialmente el caudal de apoyos y dio algunos servicios precarios a la población, aunque no provinieran de prosperidad verdadera. También hizo diplomacia con petróleo y se forjó un escudo internacional con declaratorias y con dinero que no se reproduce.
  4. El resultado hoy es visible. Hay que pagar las deudas, internas y externas. No quedan muchas reservas monetarias. El resto del aparato productivo está destruido o incapacitado para sobrevivir sin gigantescos subsidios directos e indirectos. Hoy Venezuela es un satélite de potencias económicas y de socios comerciales que, como en toda relación neocolonial, prefieren que se sacrifique a la población antes que a los compromisos de deuda, la venta de energía barata y la compra ostentosa de importaciones. Este el período de la historia donde la dependencia de tipo neocolonial es más grave, porque se produce precisamente en el momento que los venezolanos pudieron haber sido soberanos. Venezuela hoy recibe apoyos diplomáticos como ayer los recibieron los países bananeros por parte de los EEUU en los 50-70: porque son socios del mismo esquema de acumulación depredatoria. Como en la Guerra de la Triple Alianza (Uruguay, Argentina y Brasil) contra Paraguay, en Venezuela se desmanteló cualquier sueño de industrialización por muchos años, a favor de la estabilidad de unos vecinos y, ahora, China.
  5. Todo esto tiene consecuencias sociales y políticas. La capacidad de la oposición en entender esto y ponerse al frente de las protestas es su reto mas importante. Porque el país no está dependiendo de ellos ni del gobierno, sino de la bomba de tiempo económica sobre la que se sigue sentado. Si la toda la oposición, por ejemplo, desaparece, la bomba económica seguirá su rumbo. Otras gentes tomarán el testigo de la protesta. De tal modo que si el sistema es incapaz de proveer legitimidad, no es por causa de la oposición y sus argumentos. Hay que deshacerse de esa ilusión. Hay que pensar en tiempos más largos, que permitan al ciclo económico hacer implosión, en su tiempo.
  6. Como prueba de esto, desde Diciembre del 2013 a Marzo del 2014, ya se ha transformado profundamente la escena política, tanto en las Fuerzas Armadas como en la calle, y esto seguirá así por más tiempo, normalmente, con ciclos crecientes y decrecientes.
  7. Esta bomba de tiempo se irá detonando por partes. Este año se seguirá agudizando la inflación y, con ella, la pobreza. Devaluar seguirá siendo una tentación para un gobierno que ya está incapacitado de nuevas salidas. En el 2014 nuevamente los venezolanos perderán de algún modo poder adquisitivo internacional para que el chavismo pueda pagar las deudas. Todo esto, sin expectativas de nuevas inversiones extranjeras en el tejido social (porque de haber inversiones petroleras por el embudo estatal, seguirá redirigiéndose a mantener el status quo, el pago de las deudas internacionales y no en resolver la raíz del problema).

No hay que ser profeta. El país se sigue desangrando financieramente, ya no hay más ingresos extraordinarios ni es posible apostar a un mejoramiento cercano de la economía. El gobierno está ideológicamente incapacitado en casi todo su tren humano para dar respuestas diferentes que no signifiquen, directa o indirectamente, empobrecer más a la población. Porque ya los subsidios en Venezuela empobrecen más a todos y se hacen insuficientes.

Es la realidad contra el dogma. ¿Qué creen Uds. que seguirá pasando?

El ciclo político, pues, se cerrará con el ciclo económico. Por lógica, la autoridad de Maduro se irá desdibujando durante el 2014. Como el ciclo político no da respuestas y el empobrecimiento también significa caída de negocios en sectores de poder, es lógico que se sustituya el gobierno conocido. Al fin y al cabo la legitimidad del chavismo hoy reposa más que nunca en el poder de las armas, y esto es una deuda que alguien, en algún momento cercano, querrá cobrar. Así que, sumando la escalada represiva, la inflación y la tentación devaluacionista, esta no es más que la primera escena de la crisis general, pero ya en fase explosiva.

Por eso, en el 2014 se podría provocar un gobierno tras bastidores y un nuevo gobierno en el 2015, luego del ciclo cultural decembrino. La oposición juega y jugará un papel fundamental e histórico, pero no es posible imaginar un escenario en el que ella sea la única actriz victoriosa de este juego: su sola existencia provee al Madurismo de oxígeno  y es aun percibida como una amenaza en el modelo de acumulación de otros sectores del poder, quienes hoy también tienen un papel protagónico. Estas distancias son salvables, pero requieren aprovechar al máximo el tiempo de crisis en una estrategia unificadora con la sociedad en su conjunto y los sectores económicos del chavismo. No es fácil. En el mejor de los casos, la oposición no será la única actriz, por lo que no es de esperar un desenlace épico para este sector. Pero su rol es crucial: desnuda el tamaño del problema, acelera el cambio y cuenta con sectores de vanguardia en la población.

El nuevo escenario durante el 2015 evacuará el descontento, aunque los tiempos serán aun más difíciles, no puede ser de otro modo. Solo hay que pensar en los problemas laborales, de deuda y legales que deberá enfrentar un nuevo gobierno en el futuro. Pero la imaginación de dinero fresco y nuevas reglas de juego abrirá Venezuela a nuevas oportunidades para el 2016. No es posible predecir en este momento cómo fluirán las inversiones para esos años. Pero en sociología, no hay crisis cuando la gente está mal sino cuando percibe que no estará mejor. Y, de seguir las variables estables (y han sido estables por muchos años) la gente percibirá que estará mejor.

Así que, en condiciones estables, la crisis de legitimidad terminará muy probablemente en algún momento del 2015 o quizás acaso antes, en ciernes, durante el 2014. En relación a la crisis económica, serán necesarios otros datos.

 


[1] En el siguiente texto, en las 40 páginas que van del epígrafe 6.4 al 6.5.2.3, están aclaradas las bases de este problema: http://eprints.ucm.es/17804/1/T34111.pdf . También hay otro artículo escrito en el 2012 sobre este tema, aunque menos audaz: http://www.crearemprendimientos.com/la-caja-negra-de-venezuela/

 

 

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¿Quién dijo que las revoluciones las hacen los más pobres?

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Daniel Castro Aniyar

La verdadera fuerza de una nación oprimida no consiste en que su gente no tiene dinero o recursos culturales. Es, por lógica, lo contrario: pueden subvertir el orden de las cosas los que unen sus recursos de poder. Además, los más oprimidos o las mayorías excluidas, no siempre son los más pobres.

Marx dijo en el muy controvertido Manifiesto Comunista que los pobres no tienen nada que perder y por eso pueden hacer la revolución socialista en Francia y Alemania (ambas fracasadas). De modo que quienes hacen una revolución no son estrictamente los más pobres, sino aquellos que no tienen nada que perder.  ¿Quiénes son éstos hoy en Venezuela?¿Cuáles son las mayorías?

Hoy en día tienen mucho que perder en Venezuela los que durante la IV República fueron marginados y hoy reciben bolsas de comida, tienen puestos en el funcionariato, el parafuncionariato (como los paramilitares motorizados) o en empresas quebradas y subsidiadas por el Estado.

Marx incluso denunció con mucha insistencia y claridad el papel siniestro que jugaron los más pobres cuando, para apoyar a las aventuras napoleónicas, les pusieron una bayoneta en las manos a cambio de sopa caliente y cerveza[1].

¿Se imaginan que los españoles hubiesen distribuido persistentemente en las puertas de las iglesias bolsas de frijol, arroz, yuca y aguardiente para pardos y esclavos? ¿Se imaginan que hubiesen vendido, digamos, Puerto Rico a los ingleses (que igual la perdieron al final) y con eso hubiesen pagado el apoyo social que no tuvieron en el momento de la invasión francesa y la gesta emancipadora? ¿Habría habido Independencia ese año? ¿Habrían habido lanceros valientes de los Llanos que atravesasen los Andes? Todo historiador sabe que lo que ofrecían los Patriotas a “los más pobres” no era la Independencia, sino libertad de la esclavitud y tierras, una deuda que no se pagó tras la muerte de Bolívar y que sumió a Venezuela en 75 años más de muerte.

Los romanos ya lo habían inventado. Los franceses lo aplicaron. En ningún caso hubo una revolución. Todo fue solo franco populismo.

Repartir las riquezas es, en sí, positivo. Pero si para ello se deben depredar a todos los tejidos productivos,  no se impulsan emprendimientos reales y rentables, se endeuda el país gravemente ante potencias extranjeras, y se genera otra cúpula favorecida, termina siendo todo una trampa opresora: desempoderas progresivamente a los más pobres, los empobreces más en términos relativos y absolutos, enriqueces progresivamente a la cúpula militarista del sistema y, finalmente, sostienes todo el poder en una ideología vacía y en la razón de las armas.

Por eso que Marx, para seguir la referencia, pensaba en una revolución de los proletarios, para aquellos que controlan el sistema económico con su trabajo. Ellos son el verdadero poder cuando es necesario un cambio. En Venezuela, es precisamente ese sector el que está en la calle. Faltará ver en la calle a los trabajadores petroleros y a los soldados, en la medida en que esta historia continúe.

Ahora. Hay que ser muy cauto en esto. Reconocer la fuerza disponible no significa actuar precipitadamente. Es preparar el nudo y el desenlace.

Y en Venezuela, en esta historia, aun no ha habido ninguno de los dos.

Sigo este tema en una próxima reflexión.

(Gracias a la gente de Creartesis).


[1] Para el interesado, tiene Marx todo un libro sobre esto: “El 18 Brumario”.