La izquierda en la encrucijada terrorista.

Daniel Castro Aniyar

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“El amor, más fuerte que e odio”

Entiendo la postura antitética que cierta izquierda quiere defender, porque le preocupa (y me preocupa) el extremo grado de vulnerabilidad en el que están ahora las poblaciones musulmanas de Europa, y lo que los diferentes ataques terroristas de Paris pueden desatar en las próximas horas sobre el plano geopolítico.

Pero esa izquierda está excesivamente parcializada y se resiste a describir con todas su piezas lo que realmente pasa en el mundo.

¿Por qué?

a) esa izquierda vuelve una y otra vez a la doctrina maniquea e infantil del amigo-enemigo en Schmitt o en Mao. Reconoce que se puede manipular a una parte para que ataque a la otra, pero jamás usa la doctrina para identificar la ideología y las acciones del islamismo radical: pareciese que los únicos que actúan con esa lógica son los agentes imperiales.

b) Suelen referirse al 11S, el bombardeo en Mali, la guerra en Siria, los ataques a Gaza, pero hablan de ellos solo post-facto. No describen las matanzas del islamismo radical, sino que se enfocan en los bombardeos franceses o los solitarios bombardeos estadounidenses luego de que el ejército sirio (el hermano de Al-Assad, sin el permiso de éste) usara bombas químicas contra civiles.

c) No se refieren a que las Torres Gemelas representaron un atentado deleznable en el que murieron miles de personas, y desconocen sí fue indiciado por terroristas musulmanes, independientemente del uso que hizo W. Bush de ellas.

d) No se refieren a que las milicias radicales de Mali violaban, mataban gente para dominar sus poblaciones, destruyeron parte del patrimonio cultural de Tumbuctú porque no era suficientemente islámico, generaron miles de refugiados en masa y eran ampliamente rechazados por el resto de la población musulmana de Mali.

e) En la guerra de Siria la penetración imperial se limitó al principio a disponer de armas en ambas partes (Rusia es otro imperio), pero luego el conflicto pasó a  manos del islamismo radical financiado por Arabia Saudita y Qatar contra Al Assad, hasta el día de hoy. Assad hoy es visto como un último enclave de la modernidad en la zona. La guerra de Siria hoy no puede ser vista de otro modo: dio lugar a ISIS, una de las fuerzas militares más sanguinarias y arbitrarias de la historia moderna y que no representa en modo alguno a los intereses imperiales.

f) En Gaza el gran cuerpo de muertos civiles es el resultado de que Hamas, otra organización islamista radical, impide a su población que huya del conflicto (a pesar de que las fuerzas israelíes con semanas de anticipación piden a los civiles que huyan al centro y sur de la franja) para que sus niños sirvan de escudo humano a las lanzaderas de misiles y los arsenales que instalan en los colegios de la ACNUR, mezquitas, barrios populosos y hospitales. Siendo Hamas la autoridad en la zona, los civiles deben elegir entre ser blanco de ataques israelíes, o de la misma Hamas durante o después de que termine el conflicto. De morir, por otra parte, serán elevados como mártires de Alá.

No se refieren a nada de esto. Porque esto no entra en esa visión agotada y limitada del mundo, exhausta por precaria, simplista e inútil.

Yo creo, como dice esa izquierda, que el islamismo radical es una consecuencia de Occidente.

Es la consecuencia visible de la caída del muro de Berlín, pues la URSS controlaba militar y económicamente el Medio Oriente y marcó el carácter moderno de las nuevas naciones. Israel también es el resultado de una estrategia en la Guerra Fría. Pero esa interpretación es insuficiente:

En la medida en que los Estados del Medio Oriente y de población musulmana, fracasan en su rol de dar democracia, bienestar social, soberanía anti-imperial y crecimiento económico, salvo por el petróleo, el islamismo radical empieza a tomar cuerpo como alternativa política. No todo es culpa de Bush ¿O dirán que los Hermanos Musulmanes, Hamas, los Talibanes y la Revolución Islámica de Irán son el resultado de las invasiones de los Bush… ? La cultura de muchos musulmanes prefirió interpretar este gran fracaso civilizatorio como la acción del diablo (hoy judío y cristiano) y encontraron la solución en el año 500 DC, en las guerras de Mahoma.

Para esa izquierda, la historia parece empezar con el 11S y la Guerra de Irak. Pero el islamismo radical, que incluye terrorismo, asesinatos no selectivos de enemigos religiosos y raciales, pogroms, etc, es un fenómeno que surge en los 60 y adquiere mucha fuerza entre la revolución islámica y la caída del muro de Berlín. Y no es más que la evolución de las formas nacionalistas de terrorismo, como las de Gadafi, Nasser y Arafat, que retrocedieron al año 500 DC. Hoy están luchando contra nosotros: el diablo con cuernos y calzoncillos.

Vamos al punto que me gusta siempre repetir. Esa izquierda piensa como el mal médico. Sabe que fumar da cáncer, pero no sabe que si se deja de fumar… no desaparecerá el cáncer.

Es un mal característico en su manera de pensar: solo quiere oír las causas que les convienen para creer la ilusión de que, desapareciendo las causas desaparecerá el problema.

En la Venezuela mal llamada socialista por esa izquierda, hay un buen ejemplo: desapareció el imperialismo norteamericano y se dio un durísimo golpe a las oligarquías aliadas, pero el rentismo, la corrupción y la perdida de soberanía no solo no desapareció sino que se acrecentó a niveles históricamente inimaginables.

El terrorismo y el islamismo radical es un problema REAL. Se llama islamo-fascismo.

Y un revolucionario debe enfrentarlo cabalmente. Es peligroso porque domina las almas de los pueblos para conducirles a su propia auto-dominación e, incluso, al exterminio. Además todos los islamo-fascismos, son casi idénticos en su acción política e ideología, pero se odian profundamente entre sí, generando el peor de los saldos de muertes civiles en el Medio Oriente y África.

Las teorías conspirativas que suponen que el 11S y los ataques de Paris son performados interesadamente por fuerzas ocultas de Occidente o Israel, se golpean una y otra vez contra el muro de Boko Haram (3.000 muertos, exterminios, violaciones), la historia de los Kurdos, los Talibanes manifestando a favor de los ataques de Paris, el ISIS (mueren entre 50 y 100 cristianos al mes en la zona: ya no quedan cristianos en Irak y Siria) y los cientos de cientos de historias de ataques terroristas perpetrados por gente que no quiere la liberación del imperialismo, sino instituir un mundo fascista, con un rey musulmán, que impone su reino con el terror.

Los musulmanes se han matado entre sí por estas guerras de corte religioso dejando una cifra varias veces mayor a la del conflicto israelí. De hecho la masacre más grande contra los palestinos no fue israelí, fue la llamada del Septiembre Negro, dirigida por el ejército jordano, en la que éstos mataron 3000 palestinos en poblaciones frotnterizas, para evitar el ascenso de la OLP en los años 70, otra fuerza terrorista.

Yo estuve totalmente y milité en contra de la invasión a Afganistán, al Creciente Fértil y a Libia, no porque creyese que Hussein, los Talibanes y Gadafi eran paladines de la libertad, como esa izquierda le gustaría creer, sino porque se iba a generar una crisis de contrapesos tribales y religiosos que cualquier estudiante de antropología puede ver.

Y creo que tal desajuste en efecto produjo el repunte de los movimientos terroristas transversales (paranacionales) que hoy son la voz dominante en el Medio Oriente y que se alimentan de la ingenuidad religiosa y política de los Saudíes, Iraníes y Qataríes, entre otros financistas.

Creo que la izquierda debe aprovechar este momento para aclarar su papel en el mundo:

  1. Condenar clara y detalladamente al islamo-fascismo, en todas sus formas a lo largo del planeta. Condenar a Al Qaida, a Hamas, a la teocracia de los Ayatollah, a ISIS, al Gobierno del Sudán, a los Talibanes, y a los financistas de Arabia Saudita, Qatar y otros.
  2. Condenar al guerrerismo capitalista de Occidente: Desde la atrocidad contra Libia hasta los asentamientos de Netanyahu.

¿Por qué? Porque los pueblos son el jamón (en este caso, de pavo) del sándwich bélico. Lenin tuvo siempre razón. Lo contrario es condenar a esos pueblos a la opresión eterna.

Acerca de Charlie Hebdo.

Charlie Hebdo es la izquierda y su estilo se llama mordacidad. Promueven el matrimonio gay, son laicos, atacan a todas las formas de poder y opresión, revelan las contradicciones de un sistema que hace daño a los ciudadanos comunes del mundo. No conozco ningún comentario ni caricatura de la revista que sea xenofóbico o racista. Burlarse de las idioteces de la religión es parte de una diálogo abierto en una sociedad democrática y laica, y un día lo agradeceremos. Como dicen ellos: si la religión se mete en política, deberán aceptar que hagamos caricaturas como las que hacemos contra los políticos.

En la nueva edición aparecen un caricaturista de Charlie Hebdo dándose un beso en la boca con un musulmán y la frase es “El amor, más fuerte que el odio”.

En la contraportada, la revista con el beso sirve para aplastar como moscas a unos terroristas chiquitos, porque chiquitas son sus almas.

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