La real espada sobre el cuello: la Intervención

 

Daniel Castro Aniyar

Para salir del fondo, no basta con el deseo de los corazones heridos. Ni basta un salvador con armas y dinero. No es suficiente un líder joven, valiente y glamoroso alrededor del cual nos sentimos protegidos. Es necesario tomar conciencia de que se trata de un problema de flujos en un mercado global.

¿Cuáles son los flujos que debemos atender?

Existe una gigantesca población ausente de los flujos de la economía (lo que es un drama humano inestimable a estas fechas). Si no produce el sistema venezolano las suficientes ganancias para abastecer a esta población, continuaremos corriendo la arruga de una deuda impagable y de meter en el sistema el mismo gasto público inorgánico que es fuente de inflación, devaluación y fuga de capitales. La gente debe recibir lo que es el fruto de su trabajo y del mercado, ésta es la base de toda economía desde tiempos primitivos.

En este contexto, la asistencia humanitaria solo puede existir con un plan B inmediato basado en inversiones agresivas. Hay acondicionar la inversión con urgencia.

¿Y eso no es lo que se espera con la salida de Maduro?

No, si el escenario venezolano es una invasión militar (aunque sea en el 2019, sean los EEUU, los rusos o los chinos). Veamos los espejos árabes de Libia e Irak. Estos países tienen industria y con ésta deben pagar, no solo las deudas contraídas por sus dictadores, sino las deudas contraídas por las juntas de gobierno post-dictaduras (que también son dictaduras, dicho sea de paso) y las deudas de guerra, esto es: lo que las potencias de la OTAN invirtieron en aniquilar a sus dictadores, controlar el territorio y destruir bases o focos enemigos. Si las potencias no salen, simplemente, la deuda sigue creciendo.

Es lógico: quien salva, invade y libera pone las condiciones. ¿Cuán grande es y será la deuda venezolana? Favor leer: https://creartesis2.wordpress.com/2019/05/13/la-deuda-por-venir-el-debate-mas-grave-y-silencioso-de-venezuela/  o…. https://www.facebook.com/notes/fin-del-cuento/la-deuda-por-venir-el-debate-m%C3%A1s-grave-y-silencioso-de-venezuela/1705073002971640/

Entonces ¿Qué se debería esperar?

Lo que las Fuerzas Armadas aún no terminan de entender: un golpe nacionalista, preventivo, o una amenaza militar suficientemente contundente para provocar una negociación. Esto evitaría una deuda que, de largo, superaría la actual, que ya es la más alta del mundo. Un golpe o movimiento interno que negocie la superviviencia de los despojos de Estado de Derecho que aún restan, para construir una sociedad basada en el trabajo nacional.

No es un tema de salir de Maduro y decir “lo logramos”. Es un tema de tener la visión que exige este momento. De sentar las bases del desarrollo, el único cimiento conocido de cualquier democracia por venir.

¿No existen tales Fuerzas Armadas? Pues eso sí que lo pagarán varias generaciones, y no será la culpa del chavismo.

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La deuda por venir: El debate más grave y silencioso de Venezuela

Daniel Castro Aniyar

 

Ricardo Hausmann, representante venezolano ante el Banco Interamericano de Desarrollo, economista alguna vez de AD, y hoy profesor en Harvard, dice que para reconstruir Venezuela será necesario mayor financiamiento internacional. Siendo que Venezuela ya tiene la deuda más alta del mundo en relación a su PIB, una nueva deuda sería seguramente la más alta de las deudas en la historia de las deudas, o estaría muy cerca de ese infeliz mérito. Pero, lo que más preocupa es porqué a nadie preocupa que, el BID o el FMI, se esté hablando de más y mayores préstamos.

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Casi todos los venezolanos comparten el deseo de salir de Maduro, incluyendo muchos chavistas que no lo pueden decir. Éstos, incluso, deben decir lo contrario, para que la máquina del favoritismo boliburgués no deje de funcionar, único mérito funcional de un sistema que no funciona.

Todos los sectores saben y recitan que la solución pasa por la recuperación del aparato productivo nacional.

Pero, desde el aumento de los precios petroleros en el 2003-2004, Venezuela no ha hecho más recibir fondos extraordinarios y opulentos. La fuente no solo es petróleo, sino fundamentalmente, deuda: el Fondo Conjunto Chino, los bonos tercerizados por Hong Kong, la CAF, Putin prestando a regañadientes, el famoso “millardito” del BCV (que creo que llevó a la muerte al mismo Maza Zavala), los incesantes, casi trimestrales, créditos extraordinarios de la Asamblea Nacional rojita y cientos de otras macabras anécdotas.

Tanto flujo de dinero y un mercado cambiario rígido levantaron una demanda grosera que impactó al sistema produciendo una inflación de cerca del 50% anual por casi 7 años, devaluación continua, sangría de capitales, y el cierre de miles de empresas. No es más que el conocido efecto del recalentamiento Keynesiano, y su versión petrolera: la Enfermedad Holandesa.

Cuando los precios cayeron y se inició el cobro abrumador de las deudas, el efecto de la enfermedad holandesa no decayó, sino que se intensificó. Es el período llamado Madurismo. Mucho dinero en pocas manos, muchos dólares en grupos privilegiados, de fuentes inorgánicas (extracción de minerales, gasto público, contrabando, manejo de divisas…), metidos a empujones en un sistema que no los puede absorber, disparan los precios hasta los cielos y, sin la contraparte de un aparato nacional que le dé respuesta a esa grosera demanda, la seguridad alimentaria se desploma, amarrada al lastre de los graves problemas de autosuficiencia productiva. Todo se va por la cañería ante los ojos indolentes de un puñado de privilegiados que se aprovechan del sufrimiento ajeno para tener riqueza relativa.

Esto es, no solo aparecen los nuevos ricos, sino que la pobreza de los vecinos te hace aún más rico. Venezuela se hizo incalculablemente desigual. El 80% de los ciudadanos fueron borrados de las cuentas nacionales, porque hoy son marginales: ni consumen ni producen.

Visto así: ¿Hay que aumentar el crédito internacional? ¿Y, si se hace, hasta dónde hay que hacerlo? Esta es la pregunta más grave de la economía venezolana en este momento, y nadie la está debatiendo. Las gigantescas riquezas no absorbidas son la principal causa de la debacle. A eso, favor salpicar corrupción e ineptitud. Las riquezas fueron recibidas con criterios político-populistas, por lo que nunca hubieran permitido la siembra del petróleo. Sabiendo esto, y que no hay con qué pagar a chinos y rusos… ¿Cuánto más se podrá endeudar Venezuela ?

La deuda es la gran enemiga del sistema venezolano. Pero es la amiga de los imperios, desde la Guerra del Opio en la antigua Manchuria. Si la deuda con los imperialismos ruso y chino es astronómica, los EEUU podrán querer una deuda aun superior. La deuda externa ha tenido un propósito político y esclavizante en la historia contemporánea. Sobre-endeudarse es una manera de sobre-esclavizarse.

Sobre-endeudarse obligará al país a pagar lo que no tiene, a ahogar la posibilidad de resurgir, y, lo peor, a mostrar una fingida mueca de agradecimiento para quien se aproveche de la desgracia.

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